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domingo, 7 de febrero de 2010

Marruecos. Valle del Dades




Viajar pudiera ser vagar, irse a ninguna parte,
deshacer las maletas y huir a ningún sitio;
definitivamente vagar y olvidarse de todo
pero observándolo todo.

Tal vez sea imposible perderse de uno mismo
de los límites físicos y de las propias emociones;
advertirse en el frío y en el miedo,
en la calma y en la tormenta,
en la inquietud y el sosiego;
captar la dualidad de las cosas,
el deseo y la frustración.

Si fuera yo la hoja inerte que viaja en el tiempo
iría hasta mi infancia
a recobrar el cielo que perdí en oraciones;
tal vez regresaría
hacia los bosques para dejar fluir la savia,
me inclinaría en las espinas a sangrarme el orgullo
hasta que por mis labios en forma de trompeta
se pronuncien precisos los presagios del viento.

Como el corazón y sus sonidos, como la sangre, pasar inadvertidos
como una marchitada broza que se desdobla y crece
huyéndose de la primavera al crudo invierno
para salir de la oscuridad y ser luz
o simplemente ser alguien que nace y muere
asombrado e inocente.


-.-.-.-



Tras la visita a las kasbahs de Ait Ben Haddou, nos dirigimos al Valle del Dades pasando sin detenernos por el Valle de las Rosas y ascendiendo por la empinada y sinuosa carretera que asciende hasta la Garganta del Dades a unos 2.000m. de altitud. Situado en la parte sur del alto Atlas, se le conoce como el valle de las mil kasbahs. El paisaje conmueve por la fuerza de sus contrastes, luminosidad y silencio en un espectacular espacio en el que el desierto y la montaña concilian distintos tonos de ocre y rojo que contrastan con el verdor de sus higueras, almendros y palmerales. Rivaliza la Garganta del Dades con la Garganta del Todra que visitaremos al día siguiente. En esta época del año el clima es frío y húmedo. Nos alojamos en la Kasbahs de la Vallé y si bien en sus habitaciones pasamos algo de frío al carecer de calefacción, podemos asegurar que en su restaurante comimos muy bien a base de apetitosas y abundantes raciones de cous cous y de tajín. También en la Kasbahs de la Vallé tuvimos oportunidad de compartir un animado rato de percusión a base de tambores y crótalo Bereber ó karákib.




Terxto e imágenes propiedad del autor.

sábado, 30 de enero de 2010

Marruecos. Ait Ben Haddou




Podría hablar de la belleza de un día de lluvia,
de los cuentos o fábulas que nadie cree;
podría detenerme en el fondo exacto del aguacero
y pensar en la exacta razón de las palmeras,
en la insólita forma de un imprudente germen
o en las turbadas voces vagando en el desierto;
pero la tierra gime arrinconada en sus caminos.


(¿Cómo cambiar mi horario, mi temperatura, mis hábitos alimenticios, mis costumbres, mis ritos y manías, mis prejuicios?)

¿Cómo podría perseguir
a una estrella que se desvanece a cada instante?

Tal vez debiera transformarme en luz,
erigirme en un alma encendida,
domarme en el aliento de un invierno
desgranado de fuego y de granizo
o dejarme morir hasta que la noche cierre.

Qué crudo invierno dejará perecer en mi cama
la inocencia de una brizna que yerra?

¿Porqué mis torpes letras no encuentran rúbrica ni morada?



Ait Ben Haddou, situada a unos 180 km de Marrakech, es una ciudad fortificada, formada por varias pequeñas fortalezas de unos diez metros de altura que se conocen por el nombre de “kasbahs”, es en suma un recinto amurallado construido en barro y adobe, excelente arquitectura tradicional que pese a sus materiales sensibles pueden resistir fuertes inclemencias meteorológicas. Se encuentra entre el Sáhara y Marrakech, a unos 30 km antes de llegar a Ouarzazate*, provincia a la que pertenece, en la región de Souss-Massa-Draâ en Marruecos. Se extiende a lo largo del río Ouarzazate y es habitada por pequeños núcleos de población que en total no sobrepasan los doscientos habitantes.



Visitamos la ciudad de adobe cruzando el río de exiguo caudal y unos veinte metros de ancho a lomos de unos pollinos que los jóvenes del lugar utilizan para prestar este peculiar servicio y ganarse unos dírham que les vienen muy bien para la economía local. A este respecto uno de los muleros, de no más de veinte años, nos comentaba que había trabajado en España pero que voluntariamente decidió regresarse porque con mil euros al mes en España se malvive y optó por la magia y el terroso color de su aldea.



Ait Ben Haddou es Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en el año 1987. Es una de las kasbahs mejor conservadas de todo el Atlas gracias a los ingresos para restauración obtenidos por ser escenario de más de una veintena de películas.



*Ouarzazate es también conocida como "El Hollywood de África". En esta ciudad hay varios estudios de cine y más de 150 hectáreas de decorados. Directores como Orson Welles, Martin Scorsese, Oliver Stone o Ridley Scott los han elegido para algunas de sus superproducciones cinematográficas como Lawrence de Arabia (1962), La Joya del Nilo (1985), Jesús de Nazareth (1977), The Living Daylights (1987), La última tentación de Cristo (1988), El cielo protector (1990), Kundun (1997), La momia (1999) , Gladiator (2000), Alejandro Magno (2004), Asterix y Cleopatra (1968), Los Diez Mandamientos (1956), Cleopatra (1963), En el Reino de los Cielos (2005).

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-Texto e imagen propiedad del autor.
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